La corteza de manteca se puede comer.
En muchas culturas, se utiliza para preparar platos deliciosos y originales. Sin embargo, para ello, el producto suele requerir un procesamiento adicional (hervido, frito u horneado).
La corteza de manteca contiene más tejido conectivo que la propia manteca. Contiene vitaminas del complejo B, vitamina E y ciertos minerales (fósforo, calcio, potasio). Sin embargo, su cantidad depende de las condiciones de alimentación del animal.
Cabe considerar que la corteza de manteca suele cumplir una función protectora para el animal y, por lo tanto, puede contener sustancias más resistentes (queratina, colágeno), que la endurecen.
Aunque la corteza de manteca puede ser útil, es difícil de digerir. Es mejor evitar su consumo en personas con enfermedades gastrointestinales, problemas hepáticos o enfermedades cardiovasculares.
